Noticia24/11/2021

«No tengo nada pero no me falta de nada». La importnacia de valorar la dignidad de la persona

El testimonio de Drago nos hace valorar las cosas esenciales de la vida

El pasado miércoles diez de noviembre, el Área de Voluntariado y Formación, presentó la primera formación de profundización del curso 2021-2022, bajo el título “El techo como proyecto vital. Compartimos el camino, aprendemos juntos”. Preparada desde el programa sin hogar i vivienda de Càritas Diocesana de Terrassa. Después de un agradecimiento al buen trabajo y el gran esfuerzo de los voluntarios de Càritas, remarcó la importancia de la formación contínua para conocer todas las áreas que conforman la acción social de Càritas. Seguidamente, Mercè Moras dio paso a los técnicos de sin hogar y vivienda que abrieron las puertas de su día a día a los participantes de la formación.

«Assegurando las necesidades más básicas pueden trabajar otras potencialidades para el desarrollo de la persona, y el hogar és una esencial.» Así inició Josep Ferrer, técnico del piso de hombres de Sant Cugat del Vallès entre otros proyectos, su experiencia como técnico del programa. Dio importancia a las habilidades y capacidades de las personas que se convierten en una gran herramienta para su desarrollo cuando tienen un espacio seguro y acogedor donde crecer personalmente. 

Un gran testimonio de las palabras de Josep fue Drago Odzic, participante del programa de sin hogar y vivienda de Càritas. Tras huir de la guerra hace treinta años de su país natal, Croacia, y vivir en una situación laboral intermitente que le condicionó a acabar sin hogar durante muchos años, encontró calor en un albergue de Tarragona. Posteriormente le acogió el centro SARA de Sabadell, donde le acogieron y acompañaron para abrazar y aceptar el pasado, y seguir caminando siendo protagonista de su propio futuro. Ahora, a sus 68 años, apasionado de las flores y con un curso de jardinería, cuida el jardín de una parroquia de Sabadell y su cementerio, «el lugar más tranquilo del mundo» le llama cariñosamente. Para escuchar el testimonio entero de Drago se puede ver el vídeo en el canal de YouTube de Càritas Diocesana de Terrassa.

Guillem Sastre, técnico del servicio de desayuno y duchas en Sabadell, entre otros proyectos, hizo referencia a un fragmento del Modelo de Acción Social de Càritas, enfatizando en acompañar a las personas en su camino, conocerlas y consensuar unos objetivos desde la igualdad y sin prejuicios. La voluntad de Càritas siempre es acoger y acompañar a la persona y «lograr que vuelva a vivir autónomamente», como explicó Guillem. «Es esencial trabajar en equipo, con los voluntarios y los técnicos, y en ocasiones con otras entidades para ir juntos, hacia la misma dirección», remarcó. «Tenemos hogares con familias, hogares con madres monoparlentales, y hogares para personas solas. Cada hogar tiene un objetivo diferente pero debemos ir hacia el mismo camino.»

Finalmente, Mª Carmen Pastor, responsable del programa de sin hogar y vivienda, puso el punto de mira en el aprendizaje que hacen los técnicos y voluntarios de los propios participantes, quienes siempre ofrecen una sonrisa a pesar de las situaciones que viven. Destacó tres virtudes que les acompañan siempre, «el coraje, la valentía, y la resiliencia para seguir levantándose a pesar de la cantidad de veces que han caído». «Quiero morir como un hombre –comentaba Drago en la entrevista–, con un techo, comida caliente… una vida sencilla, no pido más». Él tiene muy claro que no podía recuperar los últimos treinta años de su vida en pocos meses, pero después de un tiempo en Càritas ha logrado encaminar su vida hacia dónde quiere, vivir plácidamente y poder volver a Croacia a visitar a su hija, a su nieta y a su hermano estas Navidades. 

Drago acabó con una afirmación «no tengo nada, pero no me falta de nada» que dejó a los asistentes mudos de admiración por su perseverancia y sencillez.

Para las personas que no pudieron asistir a la formación, esta está colgada en el canal de YouTube de Càritas Diocesana de Terrassa.