Noticia02/07/2026

Cáritas Cataluña alerta de una pobreza enquistada y reclama una política pública efectiva de vivienda y reconstruir la comunidad

La Memoria 2025 constata que el 55% de los hogares acompañados no dispone de una vivienda digna y que el 46% de las personas atendidas se encuentran en situación administrativa irregular.

Tarragona, 2 de julio de 2026. Càritas Cataluña ha presentado este jueves la Memoria 2025 de las diez Càritas diocesanas con sede en Cataluña, un documento que recoge la acción desarrollada durante el último año y que alerta de una realidad cada vez más compleja: la pobreza no responde únicamente a la falta de ingresos, sino a la combinación de factores que dificultan gravemente los procesos de inclusión social.

El acceso a una vivienda dign, las consecuencias de la situación administrativa irregular de miles de personas y el debilitamiento de los vínculos sociales y comunitarios se han consolidado como los principales obstáculos para que muchas personas puedan desarrollar un proyecto de vida autónomo y digno.

Durante 2025, las diez Càritas diocesanas acompañaron a 86.128 hogares, en los que vivían 199.571 personas, a través de 2.084 proyectos desarrollados en todo el territorio catalán. Esta acción fue posible gracias al compromiso de 11.110 personas voluntarias, 674 profesionales contratados y 18.103 personas y empresas colaboradoras. En total, Càritas destinó 53 millones de euros, de los cuales el 82% se dedicó directamente a la acción social.

La Memoria confirma que la vivienda sigue siendo el principal factor de exclusión social. Más de la mitad de los hogares acompañados (55%) no dispone de una vivienda digna y casi siete de cada diez tienen dificultades para asumir los gastos de la vivienda o de los suministros básicos. Esta situación obliga a muchas familias a recurrir a soluciones residenciales cada vez más precarias. El realquiler, que hace quince años era una realidad prácticamente inexistente, se ha convertido en la opción habitual para uno de cada tres hogares acompañados por Càritas y, en muchos casos, deja de ser una solución transitoria para convertirse en permanente.

La entidad también ha alertado del incremento de las personas en situación administrativa irregular, que ya representan el 46% de las personas atendidas. Esta situación impide el acceso efectivo a derechos fundamentales, dificulta la incorporación al mercado laboral y condena a muchas personas a una vulnerabilidad que podría evitarse con políticas de inclusión más eficaces. Durante este proceso extraordinario de regularización, que acaba de finalizar, y aún con datos provisionales, Càritas ha acompañado a alrededor de 7.500 personas en sus procesos de regularización y ha realizado los trámites de más de 4.000 personas, una labor que continuará con el acompañamiento en los itinerarios de inserción laboral para intentar que puedan mantener esta situación regular en el futuro.

La pobreza sigue afectando especialmente a las mujeres, que representan el 58% de las personas acompañadas, y a las familias con niños, niñas y adolescentes. De hecho, en más de la mitad de los hogares atendidos viven niños, niñas y adolescentes, una realidad que preocupa especialmente porque compromete la igualdad de oportunidades y perpetúa la transmisión intergeneracional de la pobreza.

En el ámbito laboral, la recuperación del empleo aún no se ha traducido en una inclusión real. El 60% de las personas acompañadas se encontraba en situación de desempleo y una de cada cinco tenía un empleo precario, una situación que evidencia que disponer de un trabajo ya no garantiza poder desarrollar un proyecto de vida digno.

Ante esta realidad, Càritas defiende que la respuesta no puede limitarse a cubrir necesidades básicas. El acompañamiento debe ser integral y situar a las personas en el centro, promoviendo procesos que garanticen el acceso a los derechos, la autonomía personal y la participación comunitaria. La entidad considera imprescindible reconstruir los vínculos sociales, porque las redes familiares, vecinales y comunitarias son un factor determinante para prevenir y superar las situaciones de exclusión.

Durante la presentación, Càritas Cataluña recordó también el mensaje que el papa León XIV dirigió durante su visita a la parroquia de San Agustín de Barcelona, cuando afirmó que «la vida no es una carrera para vivir de forma solitaria; es algo que se juega en equipo y hay que aprender a correr juntos». Un mensaje que refuerza una de las convicciones de la entidad: la lucha contra la pobreza es una responsabilidad compartida que requiere comunidades capaces de acoger, cuidar y generar oportunidades.

Por este motivo, Càritas Cataluña pide un compromiso decidido de las administraciones públicas para ampliar el parque de vivienda social y garantizar el acceso a una vivienda digna, y reclama que se apruebe la proposición de ley de medidas transitorias y urgentes para hacer frente al sinhogarismo y erradicarlo. La entidad considera clave el apoyo de las administraciones a las familias con niños, niñas y adolescentes, y solicita que se implemente la prestación universal por crianza, la gratuidad y universalidad de la etapa educativa de 0 a 3 años, así como de las actividades extraescolares.

La Memoria 2025 concluye que construir una sociedad más justa exige actuar simultáneamente sobre las condiciones materiales de vida y sobre los vínculos que cohesionan la sociedad. Para Càritas Cataluña, es tarea de todos, administraciones y resto de la sociedad, construir una comunidad que acompañe, proteja y genere oportunidades para revertir una exclusión social estructural.

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