Un futuro lleno de esperanza
Encontrar el camino en la incertidumbre
Gabriel llegó a Cataluña desde Argentina hace tres años y medio. Describe sus inicios como un momento de incertidumbre en el que se encontraba “sin camino”, desorientado por la burocracia y el desconocimiento de los trámites en un país nuevo. Se acercó a Cáritas para realizar un curso de atención domiciliaria, un espacio donde le ofrecieron formación y la contención emocional que tanto necesitaba.
Del aprendizaje al voluntariado
Después de formarse, empezó a colaborar como voluntario en el proyecto “Connecta’t”, donde actualmente imparte clases de informática y ayuda a otras personas a redactar sus currículums. Para él, esta labor ha sido clave para mantener la cabeza ocupada frente al desgaste psicológico y económico que supone estar sin trabajo por la falta de papeles.
Tejer amistades en la misma situación
Más allá de los aprendizajes prácticos y los cursos, Gabriel valora profundamente el espacio de socialización que le ha permitido hacer amigos y conectar con personas que comparten su situación. Destaca que el calentamiento y el apoyo diario de los profesionales y voluntarios de la entidad son el pilar más importante para quien llega desde otro país.
Un giro de ciento ochenta grados hacia la esperanza
Después de un largo camino donde lo más difícil ha sido gestionar la falta de trabajo a su edad, su situación ha dado un giro de ciento ochenta grados. La semana pasada logró finalmente los papeles y comienza las prácticas como operador de producción en una empresa. Con esta nueva etapa llena de esperanza, Gabriel anima a todo aquel que lo necesite a acercarse al programa con confianza y sin miedo, asegurando que encontrarán la ayuda necesaria.
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