Acción social

Tarjetas monedero

Tarjetas que permiten acceder a las necesidades básicas desde unos principios de organización colectiva y de apoderamiento a través de la participación de las personas que vienen a pedir ayuda a Cáritas, del apoyo mutuo y de la horizontalidad.

Las necesidades básicas

Las necesidades humanas son universales. Son comunes a todos los individuos y lo que varía son las formas con las que se da respuesta. Ayudar a la subsistencia de las personas es importante, pero para el desarrollo del individuo lo son tanto o más la protección, el afecto, el entendimiento, la participación, el ocio, la creatividad, la identidad, la libertad. ..

Hay que repensar respuestas implicando las personas. Hay alternativas que permiten acceder a las mismas necesidades básicas pero desde unos principios de organización colectiva y de apoderamiento a través de la participación de las personas que vienen a pedir ayuda a Cáritas, del apoyo mutuo y de la horizontalidad.

«La necesidad lleva al ingenio», dice el refrán popular. Y, efectivamente, la necesidad sentida como tal, nos motiva, nos moviliza, nos compromete, desarrolla las potencialidades y los recursos propios de la persona. Este enfoque promueve el protagonismo y la participación. Desde este enfoque las personas dejan de ser sólo receptoras de ayuda para pasar a ser protagonistas de su vida.

Nuestras acciones deben desarrollar las capacidades y potencialidades de la persona, así como también ofrecer escucha y acompañamiento personal y familiar. Es aquí donde se encuentra la potencia y el sentido de Cáritas. Debemos buscar siempre que nuestras acciones sean sinérgicas.

Las necesidades básicas

Las necesidades humanas son universales. Son comunes a todos los individuos y lo que varía son las formas con las que se da respuesta. Ayudar a la subsistencia de las personas es importante, pero para el desarrollo del individuo lo son tanto o más la protección, el afecto, el entendimiento, la participación, el ocio, la creatividad, la identidad, la libertad. ..

Hay que repensar respuestas implicando las personas. Hay alternativas que permiten acceder a las mismas necesidades básicas pero desde unos principios de organización colectiva y de apoderamiento a través de la participación de las personas que vienen a pedir ayuda a Cáritas, del apoyo mutuo y de la horizontalidad.

«La necesidad lleva al ingenio», dice el refrán popular. Y, efectivamente, la necesidad sentida como tal, nos motiva, nos moviliza, nos compromete, desarrolla las potencialidades y los recursos propios de la persona. Este enfoque promueve el protagonismo y la participación. Desde este enfoque las personas dejan de ser sólo receptoras de ayuda para pasar a ser protagonistas de su vida.

Nuestras acciones deben desarrollar las capacidades y potencialidades de la persona, así como también ofrecer escucha y acompañamiento personal y familiar. Es aquí donde se encuentra la potencia y el sentido de Cáritas. Debemos buscar siempre que nuestras acciones sean sinérgicas.

Las familias no pueden cubrir sus necesidades por…

Trabajo precario y paro:

  • Salarios bajos.
  • Paro de larga duración.
  • Prestaciones públicas insuficientes.

Baja protección social:

  • Recortes en educación, sanidad, servicios sociales.
  • Prestaciones públicas en descenso.

Fragilidad humana:

  • Sin red relacional (familia, amistades …).
  • Enfermedades.
  • Roturas familiares …

El actual modelo se basa en las ayudas en especie

Las familias no pueden planificar la compra.

No pueden decidir según sus gustos personales, costumbres culturales, necesidades de salud …

Se favorece la pérdida de la autonomía personal.

Se corre el riesgo de perder hábitos de administración del presupuesto familiar y las rutinas de compra.

Necesitamos innovar

En Cáritas queremos dar la mejor respuesta

Para promover esta innovación, ¿que queremos?

  • Dignificar al máximo la atención.
  • Impulsar proyectos donde las personas participen.
  • Promover el intercambio y la reciprocidad.
  • Potenciar proyectos igualitarios, favorecer la discreción y evitar circuitos para pobres.
  • Mantener los hábitos y las relaciones familiares (cocinar, comer, celebrar …).
  • Elegir lo que se come, según gustos personales, culturales o de salud.
  • Promover la autonomía y el empoderamiento de la persona (modelo no asistencialista).
  • Evitar el desperdicio y fomentar la sostenibilidad.
  • Mantener el comercio local y de proximidad.
  • Promover la formación y la inserción laboral.

Si quieres apoyar este proyecto y otros de lucha contra la pobreza, dona ahora

Ayúdanos a estar donde más nos necesitan.

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